No pensaba escribir esta reseña, al menos no hoy, pero cuando tenía ya en la mano el juego que pensaba comentar, Alexandros captó mi atención. Últimamente ha salido en conversaciones con Randast y algún otro, y curiosamente casi ninguno de estos ludosofos lo ha probado. Es por ello, que me he animado a hacerle un hueco, no tan grande como el que merece, en Eight is Beauty.Alexandros es un juego del siempre interesante diseñador, Leo Colovini, publicado por Winning Moves (me encanta este nombre:)).
Es el clásico juego que capta la atención mientras deboras con voracidad las "angebotes" de las webs teutonas, pero que al final, por una razón u otra, sucumbe frente a otras ofertas a priori más tentadoras (grave error que afortunadamente, con Alexandros, yo no cometí).
En este juego de 2 a 4 jugadores compiten, en la piel de gobernadores de las provincias conquistadas, tratarán de acumular el mayor número de puntos conviertiéndose así en ganador.
El tablero, de un tamaño mayor de lo que aparenta muestra la zona de oriente medio hasta Persia, imperio de Alejandro, dividida en secciones triangulares, con algunos símbolos en algunas de ellas.
Se incluye también un mazo de 55 cartas con los mismos 5 símbolos representados en el tablero, unas fichas de madera de gobernador, murallas y la figura de Alejandro Magno. Oh Glaucón!
Cada jugador recibe una carta de inicio y sus 4 gobernadores. A continuación se flipan (o lo que es lo mismo, colocamos boca arriba) 2 cartas del mazo.La partida se desarrolla por turnos. Cada jugador en su turno realiza un movimiento con Alejandro y a continuación escoge 2 acciones entre las 4 acciones posibles.
El movimiento de Alejandro es la característica principal del juego, y donde una mala gestión de los movimientos nos puede llevar al más estrepitoso fracaso.
Una de las dos cartas boca arriba, a elección del jugador activo, es la que determina el movimiento de Alejandro, teniendo que desplazarlo hasta el triangulo más cercano con el símbolo elegido. El jugador toma entonces esa carta y la coloca en su mano. Del punto de inicio al punto final se completan los trazos con murallas. Estas murallas iran determinando las provincias del imperio.
Una vez hemos realizado la primera accion obligatoria del turno, elegimos entre 2 de las 4 posibles. A saber:
- Coger una carta
- Ocupar una provincia vacia o invadir una ocupada
- Recaudar impuestos
- Quitar uno de los gobernadores propios
La accion de quitar uno de los gobernadores propios tiene sentido desde el punto de vista de que solamente contamos con 4 para todo el juego y que puede alguna provincia se divida en algo tan pequeño que no nos aporte beneficios.
El final del juego se determina cuando alguien llega a los 100 puntos o cuando no quedan murallas por colocar.
Podéis ojear las reglas completas en castellano aquí, traducidas por el gran Gurney.
En conclusión un buen juego, bastante dinámico, aunque al principio es un poco caótico el movimiento de Alejandro. Una vez más, Colovini muestra una mecánica de juego diferente que aporta una gran jugabildad y una cierta complejidad con un número limitado de recursos. El tablero es una gozada viendo las dimensiones de la caja. Es uno de esos juegos que invita a revancha.
Como contra, decir que las partidas pueden terminar de una forma algo repentina, con un desenlace de partida poco cuidado y sin esa punta de tensión por lograr los últimos puntos.
Sin duda, un "must" en cualquier ludoteca. Pensadlo dos veces antes de descartarlo en el siguiente pedido



















